La Postura
Usted puede descubrir que le resulta
más difícil sentarse derecho a la mesa. Puede notar cierta
curvatura cuando se mira al espejo o en el reflejo de la vidriera de una
tienda. El dolor en la parte inferior de la columna o la inclinación
hacia delante parecen haber empeorado durante el último año.
O su espalda simplemente parece estar constantemente cansada. Todos estos
síntomas son propios de problemas con la postura que son comunes
al envejecimiento y a las lesiones medulares (LM).¿Envejeciendo
con LM? Preste atención...
Los Problemas:
Muchos problemas de la postura
son asociados con LM, yendo desde dolor crónico y fatiga hasta
la escoliosis y cifosis, así como problemas respiratorios. Como
los problemas, las causas son numerosas:
- Falta de control sobre los músculos
del tronco pone el cuerpo en una depresión constante.
- Desequilibrio muscular, la gravedad o la espasticidad
tira el cuerpo de un lado a otro.
- La inactividad o falta de ejercicios disminuye
drásticamente la salud, provocando fatiga o dolor crónico.
- Actividades habituales hechas de la misma
manera todos los días, como poner el mismo brazo detrás
de la silla para apoyo, pueden causar contracturas y desequilibrios
musculares severos.
- Equipamiento pobre o inadecuado -silla de
ruedas, cojín o espaldar- colocan al cuerpo en una posición
perjudicial.
Sentarse encorvado o torcido implica
una distribución desigual del peso y posibles daños a la
piel. Sentarse inclinado hacia delante o con los hombros caídos
hace a los pulmones trabajar más duro, comprometiendo la función
respiratoria. Una postura pobre mientras se está sentado o se impulsa
la silla pone tensión extra en el cuello y espina dorsal, causando
dolor e incomodidad. Mientras más se incline o se recueste en respuesta
al dolor, más dolor o fatiga se producirá.
La evaluación:
Determinar si usted tiene que un
problema puede ser tan fácil como preguntase y contestar honestamente,
unas pocas preguntas:
¿Tiene dolor crónico en el cuello, la parte baja de la espalda
o el tronco?
¿Su fatiga es mayor en el tronco y la espalda, que en los brazos
u hombros?
¿Se sienta encorvado? ¿Está apoyándose a un
lado o el otro? ¿Está una cadera a una altura superior que
la otra? ¿Está una cadera o rodilla más adelante
que la otra?
¿Está siempre inclinándose un poco hacia delante,
o es un problema de equilibrio?
¿Tiene problemas respiratorios o problemas para respirar profundo?
Pensar sobre estas preguntas es
un buen primer paso. Contestar afirmativamente a cualquiera de ellas significa
que usted puede necesitar ir más allá.
Fijarse en la forma en que esta sentado es un segundo buen paso. Consiga
a alguien que le ayude. Cuando se mire en un espejo, ¿se vé
mayor parte del espaldar de la silla de un lado que de otro? Cuando se
aprecie de perfil, ¿el lóbulo de su oreja, el hombro y la
cadera forman una línea vertical recta con el eje de la silla?
Recuerde: vivir todos los días
en nuestros cuerpos nos hace difícil reconocer pequeños
cambios que pueden producir problemas grandes. Usted puede necesitar hacer
a un esfuerzo consciente para observar y evaluar cómo se sienta.
El tercer paso es buscar la opinión
y evaluación de un terapeuta profesional o médico entrenado
en las lesiones del cordón espinal.
Poniéndose Derecho:
Los cambios en el cuerpo requieren a menudo de equipo nuevo o diferente.
"La gravedad no es su amiga", dice la fisioterapeuta Cindy Smith
del Hospital Craig. Falta de control de los músculos del tronco,
o desequilibrios musculares menores en el tronco pueden, en el transcurso
de años, ser causa de problemas mayores con la postura. Smith compara
la espina dorsal a los ladrillos. Apílelos ligeramente fuera de
nivel y ellos probablemente estarán bien. Coloque algún
peso sobre ellos y se desarrollarán problemas con el tiempo.
En el futuro, la gravedad pasa
factura y el precio es: postura pobre, dolor crónico, energía
disminuida y problemas de la piel. Nosotros podemos manejar los problemas
de varias maneras -en que nos sentamos, sobre que nos sentamos e incluso
las veces que cambiamos de posición.
Empezando por el fondo, muchas
soluciones existen para manejar los problemas de la postura. Cojines nuevos
o modificados pueden asegurar una distribución de peso apropiada
y pueden empezar a resolver la disparidad de las caderas. Una silla con
espaldar sólido puede ofrecer el apoyo necesario para compensar
la debilidad del tronco; y apoyos laterales proporcionarán soporte
al tronco y lo mantendrán recto.
Los cinturones de pecho pueden
asegurar la estabilidad y pueden ayudar con el equilibrio. Los corsés
pueden compensar desequilibrios del músculo opuesto, fortalecer
el tronco, reducir la fatiga, y ayudar con el equilibrio. Una, varias,
o todas estas soluciones pueden usarse para combatir una postura pobre.
Beneficios:
Hay recompensas por hacer estos
cambios: reducción de la fatiga y por tanto, más energía,
disminución del dolor, menos problemas con la piel, reducción
de la curvatura espinal o el ladeado de las caderas y, en su conjunto,
una mejor apariencia general.
Llevar un corsé puede proporcionar
la estabilidad del tronco necesaria para hacer deportes u otras actividades
además del trabajo. Los apoyos laterales y un cinturón de
pecho pueden reducir el dolor y la fatiga lo suficiente como para hacer
factible estar sentado frente a un escritorio durante horas y así
poder desempeñar un empleo. La postura apropiada lleva incluso
a una mejor distribución del peso, menos problemas potenciales
de la piel, y una propulsión más segura. Una postura adecuada
influye en nuestro físico y nos pone en una posición más
eficaz para impulsarnos.
Y no todos los beneficios son físicos.
La postura es a menudo un reflejo de nuestra autoestima. Sentarse derecho
dice, en general, a otras personas sobre nuestra confianza en nosotros
mismos, competencia e imagen propia. La altura, ya sea sentado o de pie,
se relaciona a la autoestima.
Todos envejecemos, y mientras
lo hacemos nuestros cuerpos cambian. Responder a estos cambios con el
equipamiento adecuado puede ayudarnos a evitar problemas futuros y sentirnos
bien mientras envejecemos.
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